Enfermedad Mental y Empatía

Enfermedad Mental y Empatía
Por Damián Jiménez Helena.
Entender el trauma y dolor físico que ocasiona una cirugía de corazón abierto no es difícil. Entender que esa persona necesita tiempo para recuperarse no es difícil. Entender que esta persona negó y se enojo cuando se le hizo el diagnostico también es fácil, porque la negación y el enojo son parte de cualquier enfermedad grave.
El entendimiento de las enfermedades mentales dista mucho de lo que debe ser en una sociedad como la nuestra. Nadie osaría mandar a trabajar un paciente al día siguiente de salir de un hospital después de una cirugía de corazón abierto, pero lo hacemos con una persona que intento suicidarse. Ambos casos necesitan tiempo para recuperarse, el caso mental deja heridas emocionales que muchas veces ni el tiempo es capaz de curarlas.
En la enfermedad mental, el enojo y la negación aumentan significativamente porque se destruyen dos mecanismos necesarios para asimilar la vida: el entendimiento propio y el autocontrol. Muchas de estas personas no tienen la capacidad de entenderse a si mismos ni tienen el equilibrio emocional para ayudarse, a esto podemos sumarle la lucha que deben establecer en contra del doloroso rechazo, aislamiento y estigma que erosiona su auto seguridad y que va minando sistemáticamente la confianza en ellos mismos.
El proyecto vida se vuelve un caos, el futuro se estaciona en el presente y el presente se convierte en una pesadilla generadora de ansiedad permanente; se pierde el sentido de ser invencibles, se ven desnudos, vulnerables, débiles, sin defensas, fuera de control y mortalmente aterrados. Es en esta etapa donde inexplicablemente se ven viajando en un autobús que va en sentido contrario a sus sueños, deseos y necesidades, al que no pueden parar ni saben donde tiene la reversa para regresar al punto de partida (antes de la enfermedad). Inevitablemente van a caer al vacio y no pueden evitarlo.
En los trastornos afectivos se sufre intensamente por la vergüenza al fracaso de su proyecto vida, están muy conscientes, hay demasiado dolor, la autoestima queda desprotegida y la locura salvadora (que protege la integridad del yo) no llega y cuando lo hace -cuando se vuelven sicóticos- es de forma temporal.
En la Esquizofrenia, el “yo” se ve minado de una forma cruel, hasta el punto de perder la identidad del genero, muchas veces creen que son de otro genero, otras veces cuando hablan de si mismos lo hacen en tercera persona: el no quiere comer (yo no quiero comer). En la Esquizofrenia se da lo contrario a otras enfermedades mentales, la irrealidad es su realidad. ¿Cómo decirle a un esquizofrénico que esas voces que escucha todo el día son irreales y que la voz del doctor que ve cada dos meses es real? O ¿Cómo decirle que el no es el Mesías, si hace mas de 20 años que el se lo cree? Aunque hay daños perceptivos (alucinaciones) y cognitivos (delirios), aunque el sentido del “yo” real se pierda, las personas con esquizofrenia pueden recordar quienes fueron y que querían. Ellos también sienten vergüenza por el fracaso personal; cuando la realidad es muy amenazadora se refugian en la psicosis y rompen con la realidad.
Frente a un escenario como este, usted se preguntaría ¿Cómo puedo ayudar a un ser querido con enfermedad mental? Recuerde, no ayuda el que quiere sino el que puede. Debe educarse acerca de la enfermedad; debe saber que el tratamiento funciona y que usted más que discutir para imponer un criterio o forzar para que el enfermo se tome los medicamentos debe ser un aliado, establezca una relación de respeto escúchelo y no lo aísle. No olvide que en la esquizofrenia el 50% no sabe que tiene una enfermedad (anosognosia), es lógico pensar que si no creen que están enfermos, no necesiten tratamiento. El rechazo a los medicamentos y terapias no es un acto de rebeldía es una forma lógica de pensar.
Si realmente usted quiere ayudar a un ser querido con enfermedad mental, debe entender íntimamente sus pensamientos y sus sentimientos sin imponer su propia manera de pensar ni sus expectativas, cuando haga esto habrá cruzado la línea de comprensión, entendimiento y respeto que se denomina Empatía.
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